Archivo para 10/03/08

10
Mar
08

DIONISIO el dios del vino y del teatro

El nacimiento de Dionisio es muy interesante, su madre era Sémele la cual a su vez era hija de Cadmo y de Harmonía, su padre era Zeus. De esta pareja nació Dionisio o también llamado Baco. Como los celos son capaces de todo, la diosa Hera, celosa una vez más, sugirió a la infeliz Sémele una idea perversa y desdichada: que se empeñase en ver a su amado Zeus en toda su grandeza, en la plenitud de su gloria, tal como se mostraba en presencia de su esposa cuando le manifestaba su amor. En un momento de pasión, le había prometido concederle cuanto le pidiese, no tuvo más remedio que mostrarse a la ninfa amante rodeado de su atmósfera de rayos y truenos. La pobre Sémele ardió viva, muriendo abrasada pero el fruto que llevaba en su seno fue salvado por Zeus, quien lo encerró en su propio muslo. Transcurrido algún tiempo, Dionisio vino al mundo, saliendo del muslo de su padre, perfectamente vivo y formado. Una vez en vida, fue confiado a Hermes, que posteriormente lo dejó en manos de Atamas, rey de Orchómenos, y de su segunda mujer, Ino, para que le criasen, Y les aconsejó que le vistiesen como si fuera una niña, para tratar de engañar a Hera y librarle así de su celosa cólera. Pero la diosa descubrió el ardid, y para vengarse de Ino y de Atamas los volvió locos. Entonces Zeus llevó a su hijo Dionisio fuera de Grecia, al país llamado Nisa y allí se lo confié a las ninfas. Además, para impedir que su mujer Hera le reconociese, le transformó en un cabritillo. Las Ninfas que le criaron se convirtieron posteriormente, como recompensa a sus esfuerzos, en las siete estrellas de la constelación Hiades.

Dionisos o Baco era el dios de la viña, del vino y del delirio místico o báquico, delicado eufemismo para expresar de una manera discreta los efectos de la embriaguez en la que incurrían sus adoradoras y sus sacerdotisas (ménades o bacantes y tiiades) a fuerza de empinar el codo. Este dios, alegre y plural, encontró cierto día una delicada planta que le cayó en gracia. Era delicada y apenas había crecido, pues sólo tenía unos pujantes brotes verdes. Allí no se adivinaban aún ni pámpanos ni racimos. Dionisio, vivamente interesado por su inesperado hallazgo, no tardó en descubrir el modo de transformar aquellas uvas en vino. Lo asombroso era que aquel maravilloso licor nació con las cualidades de los seres a los que había correspondido criar la planta: alegría, fuerza y estupidez. En otra ocasión, Dionisio encontró en la isla de Naxos a la hermosa Ariadna ,la hija de Minos y Pasífae, abandonada allí por Teseo, Ariadna se encontraba durmiendo en la playa, ignorando aún su desgracia, cuando fue vista por Dionisio, que, enamorado de ella al punto, al contemplar su magnifico cabello, la hizo su esposa y le ofreció como regalo de boda una hermosísima corona de oro, obra maestra de Hefestos, Dionisio obtuvo de su padre Zeus el don de la inmortalidad para Ariadna, Tuvieron un hijo, que se llamó Estófilo. Se cuenta que fue pastor, y habiendo notado que una de sus cabras llegaba al redil más tarde que las demás y siempre alegre y saltando, la siguió sin que lo notase, y la halló comiendo uvas, lo que le inspiró la idea de confeccionar el vino con el zumo de esa fruta. Estófilo tuvo un hijo, llamado Anio, que fue rey de Delos y gran sacerdote de Apolo. Tuvo tres hijas, a las que Dionisio dio diversos dones. A la primera, llamada Ocno (“oinos”, vino), de transformar en vino cuanto tocase; a la segunda, Esper (“sperma”, simiente, grano), de trocarlos en trigo, y a la tercera, Elaia (el aía, olivo), de convertirlo en aceite. Cuando Agamenón acudió al sitio de Troya, quiso obligar a las tres hermanas a que fuesen con él, considerando que llevándolas consigo no necesitaba de provisiones para el ejército. Estas, afligidas, acudieron a Dionisio, que para liberarlas las transformó en palomas.





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